Cinco principios que rigen la conducta de cuantos forman parte del IGRC.
1. Integridad
La integridad es el principio fundador de este Código y la base sobre la que se asientan
los demás. Implica actuar con honestidad, veracidad y coherencia en todas las actuaciones;
cumplir el contenido y el espíritu de la ley y de la normativa aplicable; tratar a todas
las personas con justicia y respeto, con independencia de su raza, género, orientación
sexual, religión, edad o discapacidad; y ser fiables en el desempeño del trabajo y en la
gestión de los asuntos que se nos confían.
2. Profesionalidad
La profesionalidad es el compromiso con la actualización continua de los conocimientos,
con las mejores prácticas y con los estándares de calidad de nuestra disciplina. Implica
desempeñar cada tarea con rigor, comprender los estándares generales del ámbito de la
gobernanza, el riesgo y el cumplimiento, y contribuir al desarrollo colectivo de la
profesión. Incluye también la participación en actividades asociativas, la publicación
de estudios y la representación de los intereses de la profesión ante organismos públicos
y privados.
3. Confidencialidad
La confidencialidad es esencial en nuestra función de intermediación entre equipos,
dirección y órganos de gobierno. Debemos garantizar la reserva de la información
confidencial a la que accedamos en el ejercicio de nuestras funciones y utilizarla
exclusivamente para los fines que legitiman su tratamiento. Las revelaciones solo podrán
producirse cuando lo exija la ley o cuando sea necesario para proteger los intereses
legítimos de la organización, informando previamente a las partes afectadas cuando sea
posible y ético hacerlo.
4. Lealtad
La lealtad consiste en anteponer los intereses legítimos de la asociación y de sus fines
a los intereses personales, respetando siempre el principio de integridad. Los miembros
de los órganos de gobierno, los socios y los colaboradores deben evitar cualquier
situación de conflicto de interés y, si se produce, comunicarla y abstenerse de participar
en las decisiones afectadas. Cuando los intereses de la asociación entren en conflicto
con el principio de integridad o con la normativa aplicable, prevalecerán estos últimos.
5. Integridad académica y rigor formativo
La formación y la certificación del IGRC se rigen por los principios de integridad
académica, rigor conceptual y honestidad. Los exámenes se realizan sin asistencia de
terceros ni de herramientas de inteligencia artificial generativa. Los contenidos se
elaboran a partir de fuentes públicas de referencia y se revisan periódicamente por el
Comité Académico. La acreditación interna se otorga exclusivamente por mérito académico
y su uso debe ajustarse a la realidad de lo acreditado, sin exagerar su alcance.
6. Independencia e imparcialidad
El IGRC actúa con autonomía respecto a cualquier interés comercial, político o
corporativo. Los contenidos formativos se elaboran sin subordinación a marcos privados
ni a intereses comerciales. Las acreditaciones internas se otorgan sin discriminación y
con arreglo a criterios objetivos. La transferencia de riesgo se aborda desde una
perspectiva exclusivamente conceptual, sin recomendar ni comercializar productos
concretos de seguro o financiación.
7. Respeto y buen trato
El IGRC mantiene una política de tolerancia cero hacia la falta de respeto, la
manipulación, el engaño y cualquier conducta que menoscabe la dignidad de las personas.
Los socios, los miembros de los órganos de gobierno, los colaboradores y el personal de
la asociación se tratan con cortesía, profesionalidad y consideración, tanto en las
relaciones internas como en las externas.
8. Transparencia
La asociación rinde cuentas ante sus socios y ante la sociedad. Publica sus Estatutos,
su Manifiesto, su Código Ético, sus Normas de Buen Gobierno, sus cuentas anuales y sus
fuentes de financiación. Los procesos de admisión, certificación y disciplina se
desarrollan conforme a procedimientos conocidos y con garantías para las personas
afectadas.